Al FMI habrá que ir con un proyecto propio y no volver con uno desde allá

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Diario Clarín

El ex presidente el Banco Central elogia al acuerdo de la deuda pero señala que debe ser complementado por una estabilización de la economía y una modernización del aparato productivo.

 

- Se cerró el acuerdo por la deuda con los bonistas, ¿qué significa y qué resta definir?

 Despeja dudas, pero que habrá que complementarlo. ¿Qué falta? Todavía resta trabajar de acá al 24 de agosto en los detalles legales del canje, que no son menores. Hay diferencias importantes que espero puedan resolverse y si se supera el objetivo de 90% de aceptación, eso marcará una oportunidad para empezar a construir un proyecto nuevo.

- ¿A qué se refiere con “diferencias importantes”?

A la inclusión de las cláusulas de los títulos emitidos en 2016 en la reestructuración. Fundamentalmente a que las mayorías puedan imponer que Argentina no sufra litigios posteriores. La clave es no tener en el futuro holdouts como padeció el país a partir de 2005 y 2010 después de aquellos canjes.

- ¿Cómo calificaría el acuerdo: el mejor que había, el que se pudo, el que se dio?

Es un muy buen acuerdo, no sé si el mejor, pero uno muy bueno. El tiempo utilizado hasta la primera oferta se pudo haber optimizado porque vimos más tarde un involucramiento más constructivo de las partes. Soy de los que cree que en las negociaciones hay que ser duro en el contenido y diplomático en las formas y acá ocurrió más bien al revés: duro en la forma y se terminó cediendo US$ 16.500 millones para llegar a un acuerdo. El arreglo evita males mayores para la economía argentina como sería una profundización de la recesión y de la caída del empleo que ya estamos teniendo. También abre la puerta a inversiones porque las provincias y a las empresas con deudas en dólares podrán ahora despejar sus horizontes financieros.

- Dijo que el acuerdo despeja las dudas pero...

Habrá que complementarlo. Es una oportunidad para marcar un nuevo comienzo para el país que permita construir un proyecto económico integral y nacional.

- ¿Hay que mostrar un plan económico?

Prefiero salir de la semántica plan o no plan. Digamos que Argentina necesita tener un proyecto con tres ejes fundamentales: la estabilización de su macroeconomía, la modernización de su aparato productivo y el conocimiento-innovación para alcanzar el desarrollo exportador. Y para ello lo importante es dar una señal clara de hacia dónde se va, eso es todo. ¿Argentina va a estabilizar sus desequilibrios macro? Yo opino y creo que los tiene que estabilizar ¿Planteará Argentina cambios normativos-legales que nos permitan modernizar nuestra estructura productiva y un desarrollo exportador? Yo diría que ese es el camino que hay que empezar a recorrer.

- Un plan en definitiva

De vuelta, lo importante es mostrar hacia dónde se va. Si eso se quiere llamar plan o programa es semántico y no me importa. Yo por ejemplo utilizo la palabra proyecto. Pero yendo a lo sustancial, si hablamos de estabilización, la realidad es que saldremos de la pandemia con un déficit fiscal de 7,5% del PBI y para ello habrá que plantear que los senderos fiscal, financiero y monetario converjan en lugar de distanciarse. Acá cada uno puede tener su mirada de cómo hacer para lograr ello y está bien. La mía es que Argentina presente un proyecto plurianual para extender el horizonte porque con un sendero de un año no alcanza para despejar las dudas. Lo acompañaría con una ley de Estabilidad Macroeconómica que marque la convergencia de otras variables importantes como los salarios del sector público y el resto del gasto. Pero esta es mi opinión y no pretende ser la verdad revelada. Acá la clave es mostrar un rumbo porque Argentina parte de una nominalidad del gasto muy alta con riesgos inflacionarios significativos y el sendero de estabilización debe ser a cuatro años y con rendición de cuentas .

 

- ¿A qué se refiere con rendición de cuentas?

-Rendir cuentas de forma trimestral ante el Congreso. Si hay desvíos de las metas hay que tomar medidas necesarias para volver a él.

- ¿Cómo se vuelve a crecer?

-El proyecto de crecimiento económico debe estar apoyado sobre incentivos impositivos y crediticios. Pero la base debe ser la innovación y el conocimiento, trabajar sobre manufacturas en el agro, en la industria, en el diseño, en hidrocarburos, en minería. La clave para el desarrollo sustentable es generar lo dólares para abastecer a los sectores productivos.

- Con Kirchner fue la soja. Con Macri se habló de los servicios. ¿Cuál podría ser la actividad que ayude a recuperar la Argentina de Alberto Fernández ?

-Kirchner y Macri no tuvieron desequilibrios macroeconómicos tan marcados. La estabilización de las variables hoy me parece central para que los sectores que menciono puedan desarrollarse. Pero ojo. Puede existir la tentación de que con cuatro o cinco sectores la Argentina salga y eso no es así porque lo que deja en evidencia la pandemia es la altísima informalidad de nuestra economía. Y no es suficiente con cuatro o cinco sectores para bajar la participación de la actividad en negro de este país en el total de las ramas económicas.

- Estabilizar y modernizar. Parece un recorrido similar al que Menem hizo en los 90, ¿eso es lo que tiene que hacer Argentina?

-Hubo tres equipos económicos que tuvieron una visión integradora y transformadora de Argentina: el de Juan Sourrouille en 1985, el de Domingo Cavallo en 1991 y el de Roberto Lavagna en 2002. De esos tres casos uno puede sacar distintos ejemplos conceptuales pero no diría que lo que viene es como lo de 1991 porque esta crisis no se parece a nada, ni en Argentina ni en el mundo. Hay que pensar en soluciones ‘fuera de la caja’ como decimos los economistas, fuera de lo tradicional.

- ¿Hay que preocuparse con los pesos que están dando vuelta?

-Un Banco Central produce moneda y debe mirar la oferta-demanda de dinero para estabilizar los precios. También está claro que la única herramienta que tenía Argentina a mano para ponerle una red a esta crisis era la emisión monetaria. Ahora bien, la asistencia del Banco Central al Tesoro hasta ahora fue de $ 1,35 billón y sin duda tuvo a su favor la ventaja de un aumento de la demanda de pesos producto del punto de partida: había poca cantidad de pesos como consecuencia del enfoque de emisión cero del programa del FMI a partir de septiembre de 2018. Además, la pandemia dio lugar a una demanda precautoria de pesos que no se sostendrá cuando empiecen a funcionar los sectores productivos con los nuevos protocolos. De hecho, en junio y julio se estancó la cantidad de billetes en poder del público, depósitos y cajas de ahorro en relación al PBI. Hasta entonces venía subiendo este indicador. Resumiendo: nos queda un semestre por delante de emisión monetaria y la clave será que la demanda de dinero siga aumentando para que no veamos un impacto en los precios de todos estos pesos que andan dando vuelta por ahí. Por eso será clave definir un proyecto que dé confianza.

- ¿Qué va a pasar con la brecha del dólar entre el tipo de cambio oficial y el blue?

-Cuando cursaba Macroeconomía en la Universidad de Buenos Aires un profesor de macroeconomía, Adolfo Donadini, decía “muchachos, cuando ustedes tengan una pregunta difícil la respuesta correcta es 'depende'”.

-¿Depende de que la suba o baja de la brecha?

-Dependerá de que en las próximas semanas veamos un proyecto que nos marque una tendencia o camino hacia dónde va la Argentina. Dependerá de la demanda de pesos como decía recién. Dependerá de los instrumentos disponibles en pesos para ahorrar. Dependerá de si hay más oferta de dólares. En fin, sólo si se logra todo esto la brecha cambiaria podrá achicarse.

- ¿La inflación este año en cuánto la ve?

-En diciembre estaría 38% año a año.

- ¿Es sostenible? ¿En 2021 sube o baja?

-Vemos tensión al alza en los precios para más adelante.

- ¿Qué programa firmará el país con el FMI?

-Se discutirá si se va a un préstamo de Facilidades Ampliadas que despeje los vencimientos por diez años o un nuevo Stand By que abre un horizonte de sólo cinco años. El primero exige metas cuantitativas y reformas, el segundo sólo objetivos.

- ¿Cambió el Fondo Monetario?

-El FMI tiene una visión fiscalista en el manejo de la economía que si me pregunta a mí creo es importante pero no es lo central. La clave en todo esto es que el Fondo esté dispuesto a dar más tiempo al país para equilibrar las cuentas fiscales y esa es quizá la principal concesión que haga a la Argentina. Nadie puede pretender que el país resuelva lo fiscal de un año para el otro como se pretendió hacer con el programa anterior. Eso fue un error. Pero el concepto del organismo no cambió, es predominantemente fiscal.

- ¿Ve un acuerdo rápido?

-No. Si se tardó ocho meses para resolver una reestructuración que no tenía condicionalidades por parte de los acreedores, un nuevo programa con el FMI puede llevar tiempo e incrementar la incertidumbre sobre el dólar. Por eso es importante que Argentina vaya al FMI con un proyecto económico propio y no volver con uno desde allá. Uno de los grandes problemas del pasado ha sido que la mayoría de los programas se terminaron haciendo en Washington, quizá por la dinámica de los tiempos y las urgencias, y eso significó programas mediocres. Hoy un plan mediocre nos pondría recién en cinco años en el nivel que teníamos antes de esta recesión. En Washington uno puede discutir en el margen qué cambios hacer o adoptar, pero si uno lleva un proyecto es mejor y si está sustentado por leyes, más aún. Para generar confianza debería contar con apoyo del oficialismo y la oposición porque si no Argentina parece que un año va por la ruta 9 a Rosario y al siguiente por la 2 a Mar del Plata.

- ¿Cristina Kirchner lo ha vetado como dicen?

-No me preocupé por corroborar eso. Se puede ayudar al país desde muchos lugares.

- Pasó por la CNV, la Cancillería y el Banco Central, ¿se ve algún día como ministro de Economía?

-Es un momento para no pensar en proyectos personales sino en conjunto porque esta crisis cambió todos los paradigmas y hay que pensar cómo ayudar.

- ¿Hace mucho no habla con el Presidente?

-Hace rato no hablamos. Pero chateamos periódicamente .

 

El dólar, la inflación y el destino de EE.UU.

Para Martín Redrado, ex presidente del Banco Central y que hoy trabaja en la Fundación Capital, hay líneas de trabajo específicas que podrían ayudar a contener y bajar la brecha cambiaria. “Hay que ser más proactivos para generar canales de ahorro que permitan desarrollar el mercado de capitales en nuestra moneda. Por ejemplo deducir todo lo que se invierte en seguros de vida o retiro del Impuesto a las Ganancias si está colocado en títulos en pesos. Otros dos elementos para acortar la brecha es generar más divisas porque la intervención neta del Banco Central viene siendo negativa en los últimos meses. La clave es aumentar la oferta de divisas y para eso podría aprovecharse el swap con China para que no menos de la mitad pueda ser convertible a dólares, y trabajar con otros Bancos Centrales del mundo que tienen líneas de swap, por ejemplo, los bancos de México o el Banco Central Europeo. Finalmente, trabajar con los exportadores para generar o ampliar las líneas de financiación de exportaciones".

- Usted dice que la inflación este año será más baja que en 2019, pero la ve al alza hacia fin de año, ¿volverá la tasa a 50%?

- Si no se hace nada, sí. No sabemos si la inflación se anclará en los mismos niveles de 2019 porque ahí impactó la devaluación y un programa con el FMI que nunca entendió que esta economía es bimonetaria. Pero digamos que actualmente sólo un tercio de los precios del IPC se mueven por oferta y demanda. El resto está congelado o vinculado a programas de precios cuidados o máximos y nada de eso es sostenible. Por eso planteo un programa de reducción de la nominalidad de las principales variables de la economía que maneja el sector público. Todo debe converger a un sendero que nos lleve a una inflación de un dígito en cinco años.

Redrado piensa en una reforma impositiva pro inversión generando incentivos para reinversión de utilidades y que hace falta invertir más para exportar más. “Si el PBI creciera más del 3% una buena regla sería que la inversión en I+D también debería hacerlo hasta llegar al 1,5% del PBI. Hoy está en 0,6%”.

Por último, ¿qué puede pasar en Estados Unidos: su economía se derrumba y Wall Street vuela? “EE.UU. tiene la gran ventaja que su moneda es reserva y no tiene competencia. Ahora, la Reserva Federal está dispuesta a hacer lo que sea necesario: compra todo lo que camina. Alan Greenspan fue el primero que puso estos paquetes en su momento, Ben Bernanke los desarrolló y ahora Jerome Powell los profundizó”.

 

 Fuente: Diario Clarín