Argentina aún no tiene un plan de crecimiento

Imprimir

El Mercurio


El ex presidente del central trasandino valora los cambios impulsados por el gobierno de Macri, pero ve importantes desequilibrios vigentes.

“Argentina no puede seguir cubriendo su déficit fiscal con préstamos anuales por US$30.000 millones”, dice el economista Martin Redrado. “Es lo que está pasando bajo esta administración”.

Es una de las principales críticas de quien fuera presidente del Banco Central del país entre 2004 y 2010, quien cree, sin embargo, que la economía del país vecino ya ha dejado atrás un obsoleto modelo proteccionista que impulsó la administración de Cristina Fernández, por lo que la nación está mirando nuevamente hacia el mundo. Asegura, en este sentido, que el alto nivel de rechazo de la ex presidenta entre la población hace prácticamente imposible que pueda volver al poder. En entrevista con El Mercurio Inversiones, Redrado abordó los aciertos y desaciertos de la administración Macri, la nueva relación con Chile y entregó sus perspectivas para la economía, sugiriendo de paso “atractivas” oportunidades de inversión en activos financieros locales.

 

–¿Cómo ve a la economía Argentina?

La visión que tiene el presidente es que la Argentina sea un país normal. Normal en términos de su desempeño económico, lo que significa ser un país con una tasa de crecimiento sustentable, con una inflación de un dígito, con equilibrios en las cuentas públicas, en las cuentas externas, y sobretodo un país integrado a la región y al mundo. En su visión la profesión enmarca el enfoque, el presidente es ingeniero y por lo tanto tiene una visión muy práctica de las políticas públicas. Esa es la visión que él tiene, y bueno, con aciertos y errores, Argentina va trabajando en esa dirección de ser un país normal.

 

–¿Cuáles son los aciertos de la administración Macri?

Entre los principales está la política de integración al mundo, a mí me gustaría que fuera más acompañada por el resto de su equipo, pero es evidente que hoy el país ha vuelto a ser un interlocutor de los distintos países del mundo. En ese sentido, la integración financiera es un punto importante a partir de la resolución del problema de holdouts sobre los acreedores externos. Sin duda, además, el blanqueo de capitales ha sido altamente exitoso. La búsqueda de transparencia, también, en términos de tener estadísticas confiables; la recuperación del Banco Central como una institución independiente –y esto lo digo con conocimiento de causa–, de calidad profesional, sobretodo en términos de separación del Poder Ejecutivo, considerando que la administración anterior lo trató como una caja adicional de la Tesorería. 

 

–Y en cuanto a desaciertos, ¿qué ve?

En desaciertos, este gobierno ha tenido una visión parcial de la realidad desde el punto de vista económico y social y no sistémica. Lo de la salida del CEPO cambiario (restricción a la compra de dólares), por ejemplo, siempre se nombra como un tema a favor. Yo veo claroscuros en ello. Lo a favor es que, por supuesto, no se presentó una estampida al tipo de cambio. Pero, en contra, esto se hizo sin tener un programa antiinflacionario, entonces claramente tuvimos una inflación muy por encima de lo deseable el 2016, que ha sido peor en el sector alimentos. Con esto me refiero a que se mira la realidad parte por parte en lugar de hacerlo como un todo.

 

–¿En qué otras áreas se nota aquello?

Fíjate en el proceso de toma de decisiones, primero vino la resolución del CEPO, luego el incremento de tarifas al sector eléctrico, al sector gas; la resolución de los holdouts, luego el tema de blanqueo de capitales, después sobre fin de año se trató el tema de impuesto a las ganancias para los trabajadores de ingresos medios. Esto generó un desgaste más grande del que Argentina debió haber tenido el año pasado. Y esta falta de visión sistémica, que puso mucho énfasis en que la inversión sea el primer motor de crecimiento, no tuvo en cuenta que había que generar medidas también para el consumo, que la inversión tarda tiempo. Aquí hubo una visión un poco voluntarista, pensando que resolviendo dos o tres problemas iban a llover las inversiones.

 

–¿Y qué ha pasado con las inversiones?

Las que sí llovieron fueron las inversiones financieras, pero no han llovido las inversiones productivas. La falta también de una visión sistémica, de consumo, de cómo también se impulsa el sector exportador a través de mercados internacionales, hizo que lamentablemente la realidad fuera peor de lo que uno imaginaba. La caída del producto y sobretodo del salario real fue fuerte el año pasado, por lo menos siete u ocho puntos, en promedio. Pero los sectores más vulnerables han tenido caídas mayores y eso sin duda ha generado todas estas manifestaciones sociales que se han visto en los últimos días por las calles de Buenos Aires y también del país.

 

–¿Ve riesgos en materia económica?

Una luz de alerta que tiene la economía argentina es el modo en que se está financiando el déficit fiscal, que fue más alto en el 2016 que en el 2015 y se está cubriendo con endeudamiento. La buena noticia es que Argentina está muy poco endeudada y por lo tanto hay espacio para eso, pero no nos podemos seguir financiando de manera permanente en US$30.000 millones por año (nación, provincias y empresas), siendo cauto con la cifra. Eso genera un exceso de dólares y hace que hoy el tipo de cambio tenga el mismo valor que el año pasado, y una inflación que en marzo llegó al 35%.

 

–¿Cómo se debiese enfrentar esto?

El gobierno no ha generado reformas que busquen mejorar la eficiencia. No tenemos ni una reducción de impuestos ni una mejora de los costos financieros en pesos, ni una de los costos de transporte. Es decir, nada que permita mejorar el tipo de cambio real sin que varíe el tipo de cambio nominal, con lo cual las pequeñas y medianas empresas que están sujetas a la competencia internacional están sufriendo, con los costos sociales asociados.

 

–¿A qué sectores económicos está favoreciendo el repunte económico actual?

Cuando tú preguntas cómo le va a Argentina, depende en qué sector estás. Eso sin duda va teniendo costos sociales porque al agro le va bien, al sector bancos y finanzas también, así como al sector telecomunicaciones y al de energías renovables, al que le va muy bien. Ahora, al sector textil, o el metalúrgico o al sector calzado, le va realmente mal y tienes despidos, con lo cual el gobierno debería tener una visión más cuidada de los impactos sociales que tienen sus medidas, sobre todo con vista a las elecciones legislativas de octubre.

 

–¿Corre riesgos Macri, dada la presión social? ¿Qué rol está jugando Cristina Fernández?

No veo ninguna similitud de las manifestaciones con las del pasado. Creo que quien mira a la Argentina con el espejo retrovisor se está equivocando. Más bien hay que mirarla con el parabrisas, el vidrio que mira hacia adelante. Si bien es cierto que la ex presidenta tiene un caudal de simpatía no menor, también es cierto que tiene un caudal de rechazo enorme. Como dicen habitualmente los encuestadores, tiene un piso alto y un techo muy bajo. El 30% o 25% de la gente le expresa simpatía, pero un 70%, 75%, dice que no la votaría jamás, con lo cual yo no veo que haya marcha atrás.

 

–¿Qué están mostrando las marchas, entonces? 

La marcha del primero de abril mostró que hay una gran cantidad de gente que no se mueve por estructuras políticas y dio cuenta de la nueva importancia de las redes sociales, de cómo la gente se manifestó espontáneamente. Este no es un gobierno carente de apoyo, al contrario, tiene por lo menos un 45%-50% de imagen positiva, con lo cual no tenemos un gobierno con debilidades estructurales, pese a que tiene minoría en el congreso y por lo tanto está obligado a negociar y a corregir sus propios errores también. Pero sin duda las señales que ha dado la calle es que debe atender más los problemas sociales, la falta de empleo, la situación de las pequeñas y medianas empresas y muchos de los problemas que vienen por esta política cambiaria, que es una consecuencia de financiar el déficit con endeudamiento externo.

 

–¿Puede el descontento social moverle el piso al gobierno?

Yo veo mucha responsabilidad hoy incluso en los sectores que son opositores. Puede haber una minoría que esté en una idea desestabilizadora, pero el gobierno cuenta con apoyo en las encuestas y se ve una oposición sensata, que está hoy en el sector de Gustavo Massa, o de otros grupos del peronismo, como el representado por el diputado Bossio, o los intendentes del conurbano. Y tampoco los sindicatos están en ninguna actividad de moverle el piso, y esto lo digo con conocimiento de causa. Todos saben lo que sufrió la Argentina en 2001-2002, en términos institucionales, sociales, con lo cual nadie quiere volver a repetir esa experiencia. Los medios de comunicación también apoyan al gobierno, no hay más que mirar las tapas de los principales diarios, por lo cual no veo ningún factor desestabilizador, sí problemas que el gobierno tiene que atender, porque evidentemente no los ha resuelto hasta el momento.

 

“TENDENCIA DE ARGENTINOS COMPRANDO EN CHILE NO SE REVERTIRÁ”

–¿Cuáles son sus proyecciones de inflación para este año?

Para diciembre, en términos interanuales, nuestra proyección de inflación es de 23%. Estos meses son malos porque están impactando aumentos de tarifas tanto en electricidad como en gas, con lo cual el mes pasado tuvimos un 2,5% mensual, pero a partir de mayo, junio, debería empezar a estabilizarse en alrededor de 1,5% mensual. Falta todavía cerrar otra variable importante, que es la de negociaciones salariales.

 

–¿Y para el crecimiento?

En crecimiento tenemos 3,1%, pero con un dinamismo heterogéneo. En promedio, como decimos los economistas, vamos a tener un rebote. Lo que no está asegurado es que esto sea un proceso de crecimiento.

 

–¿Cómo así?

Me refiero a que sea un proceso de crecimiento sustentable, es decir, que el año que viene sigamos creciendo o que tengamos un proceso de crecimiento asegurado, por ejemplo, para los próximos cinco años.

 

–¿Qué falta para aquello?

Falta un programa integral que marque el sendero que van a tener a mediano y largo plazo las principales variables económicas: para el gasto público, la recaudación, para la política monetaria. Es decir, que todos los brazos de la política económica empiecen a dar un horizonte a la economía argentina que hoy no tiene. Y si no tiene un horizonte es muy difícil que haya inversión, que es lo que la Argentina necesita para que empiece a generar un proceso de desarrollo y no sólo de rebotes.

 

–¿Cómo ha variado la relación con Chile con el asentamiento de Mauricio Macri?

Yo creo que ha sido muy positiva, sobretodo porque hemos resuelto todos los problemas comerciales que estaban vinculados al CEPO cambiario, con lo cual han cedido la mayoría de estas tensiones innecesarias que había en la relación diaria, comercial y también de inversiones con las empresas chilenas. A mí me toca atender a muchas de ellas, han podido remitir dividendos que tenían atrasados. La relación política nunca dejó de ser buena y hay que seguir profundizándola, y por supuesto en materia de negociación comercial externa podemos tomar el caso de Chile como un ejemplo, sobre todo en lo que pueda ayudarnos en la apertura de Argentina hacia el Pacífico. Claramente hay una mejoría y el foco central debiese ser qué obras de infraestructura podemos financiar en conjunto para hacer que cada vez las fronteras sean más unidas. Y un tema preocupante es la cantidad de argentinos que van a comprar cosas a Chile.

 

–¿Debiese revertirse esa tendencia con el actual rebote?

No, porque lamentablemente este problema cambiario tiene su origen en un déficit fiscal financiado con endeudamiento. En esto necesitamos una política de crecimiento. Si bien es cierto que se ha prometido un déficit decreciente, este año de -4,2% del PIB y el año que viene de -3,2%, hay que mostrar el cómo se hace eso y en la medida en que Argentina sigue dependiendo de dólares financieros que vienen del exterior, eso significa más dólares financiando y más dólares excedentes y por lo tanto se genera mayor des alineamiento cambiario.

 

–¿Qué empresas chilenas con presencia en Argentina se verían favorecidas por este nuevo entorno?

Claramente las empresas que están en los sectores que mencioné son las que se van a beneficiar: tanto en energía, como en energía renovable en particular; las empresas vinculadas al sector financiero, bancario, seguros, las que están en el mercado de capitales; el área de telecomunicaciones y sobre todo las que están vinculadas al agro. Las que más han sufrido son las que están vinculadas al consumo interno, pero sin duda para esas empresas estoy convencido de que lo peor ha quedado atrás, que la caída del salario real el año pasado no se va a repetir este año y que salarios e inflación van a estar más cerca. Ojalá pueda haber una pequeña ganancia en el salario real este año que permita también mejorar el consumo.

 

–¿Sabe de algún plan de expansión o acción de alguna empresa chilena en Argentina?

No últimamente, tendría que revisar…La más dinámica es Cencosud, que ha estado un poquito paralizada por el tema consumo. Pueden ser algunas vinculadas al tema forestal, pero la verdad es que no lo puedo decir con precisión.

 

“EN BONOS SE PUEDEN LOGRAR GANANCIAS MUY IMPORTANTES”

 

–¿Cuáles son sus perspectivas para el tipo de cambio y los activos financieros?

La perspectiva para el tipo de cambio para diciembre es un poco por debajo de los 18 pesos, y en activos financieros soy muy positivo, sobretodo en el corto plazo para los instrumentos en pesos. También en la parte larga de la curva hay ganancias para hacer en activos financieros en dólares. Pero los activos financieros en pesos argentinos siguen teniendo, en particular en renta fija, donde ya han tenido un rally importante, un margen para poder converger a los promedios de la región. En los activos de renta variable hay que ser selectivos de acuerdo a los sectores que mencioné.

 

–¿Dónde, particularmente, hay oportunidades en renta fija?

La gran diferencia con el pasado es que a Argentina hoy le sobran dólares, por lo tanto no va a haber movimientos cambiarios importantes y en los próximos tres meses vamos a tener un dólar más bien plano. Lamentablemente esto desde el punto de vista de políticas públicas no es bueno, pero si me preguntas como consultor, evidentemente puedes entrar a un título en pesos y luego puedes revertirlo a dólares en tres o cuatro meses, logrando ganancias realmente muy importantes. Esto tanto en títulos que estén ajustados a la inflación o títulos en tasa fija, tanto del gobierno nacional como también del banco central a 30, 35 días. En un contexto de dólar parado por lo menos hasta julio, agosto, se pueden realizar ganancias muy importantes.

 

–¿Tomar títulos en pesos, soltarlos en unos meses y luego tomar posiciones en papeles en dólares?

Sí, depende de si la perspectiva es de largo o corto plazo, pues en esto también hay que ser cuidadosos: uno no puede tomar una posición desde afuera y después dejarla dormir. Si uno tiene una perspectiva a largo plazo también hay títulos en dólares largos en términos de duration que están dando una rentabilidad excelente. Pero si al inversor le gusta más jugar en el corto plazo con un poco de adrenalina, puede entrar en pesos y después realizar la ganancia en dólares en el momento en que le parezca. Está claro que en los próximos va a haber exceso de dólares por la cosecha y por la emisión de títulos tanto nacionales como provinciales, por lo cual vamos a tener un escenario tranquilo en materia cambiaria. La perspectiva también es de una subida gradual, así que si alguien quiere tomar una decisión más hacia fin de año, puede trabajar con la perspectiva de depreciación que le acabo de dar, desde un tipo de cambio en 16 puede llegar a un poquito menos de 18 y eso le da un rendimiento en pesos del 22%, 23% anual.

 

Fuente: El Mercurio