El Gobierno tiene que responder cuándo y cómo arranca la economía.

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Apertura 

El ex presidente del BCRA analiza el escenario de inversión. Qué tener en cuenta a la hora de analizar a la Argentina entre paritarias con aumentos del 24 por ciento e inversiones que cerrarán el año creciendo a un 6 por ciento.

En un mundo líquido, la Argentina es hoy una oportunidad de inversión. La energía, el agro, el software y la banca son los principales segmentos por la cual apostar en la economía local. Consumo y textiles, los más rezagados. Esa es la visión de Martín Redrado, ex presidente del Banco Central  y hoy partner en la consultora Fundación Capital. “El mundo está inundado de liquidez. La economía estadounidense se vuelve a hacer interesante no sólo de la mano de tasas crecientes sino del proyecto de reforma impositiva, desregulación y el programa de infraestructura que impulsa el nuevo gobierno de EE.UU. y, en ese mundo, ´selectividad´ es el nombre del juego, también para un mercado como la Argentina”, razonó Martín Redrado en una charla reservada ante unos 30 inversores locales e internacionales que organizó el estudio Allende-Ferrante Abogados (A&F) y a la que tuvo acceso exclusivo Apertura.com.

En el encuentro realizado en la sede del Jockey Club, el ex presidente del Banco Central destacó que con la asunción de Donald Trump el barómetro inversor cambió de foco. “Si antes miraban a los mercados emergentes como un todo, hoy, la recomendación pasa por analizar caso por caso, emergente por emergente”, indicó. Para los mercados de América latina, el factor de peso pasa por anticipar cómo evoluciona la relación entre México, los Estado Unidos y China. Desde la visión del inversor, la mirada estará puesta en la baja de la inflación, la proyección de crecimiento, la reducción del déficit y el estado de la cuenta corriente.

Si bien en el caso de la Argentina varias de estas variables están aún en plena recuperación, la economía local es parte de una región con probada resistencia a la volatilidad que, incluso, le permite competir con Asia a la hora de seducir al inversor global. “La economía tiene un sector financiero y bancario que si bien es reducido es también resistente y a prueba de crisis, además de contar con la mayoría de sus activos en moneda local”, indicó el economista. “Así, está mucho mejor preparada para esta era de incertidumbre”, agregó. En el lado B pesan, en cambio, factores como el costo laboral y de transporte. Para la Argentina, Redrado marcó al agro, software y banca como las principales oportunidades a seguir. “En el caso del agro, por su competitividad; el del software, por su calidad; y en la banca, por la recuperación de escala a aprovechar”, fundamentó. 

¿Cuál es el principal desafío en los próximos meses para la economía argentina?

Lo que me preguntan mis clientes: ¿Cuándo arranca? Tengo 120 clientes en el sector privado de la región y la pregunta que se sigue repitiendo es ¿cuándo arranca la economía? Entonces lo que la economía argentina y el Gobierno tienen que responder es cuándo arranca y cómo arranca. Y a mi juicio el arranque habrá que verlo de manera sectorial. O sea, la realidad va a ser muy heterogénea tanto desde el punto de vista de país como de sector económico. Con lo cual, para los inversores, la clave es ser selectivos y también para nosotros como consultores. O sea, a quién le vendes y dónde ponés tus esfuerzos.

¿Qué sectores ya arrancaron?

Arrancó Energía, Telecomunicaciones, Banca y Finanzas y Tecnologías de la Información. Después, hay sectores que tendrán o ya viven un rebote, por ejemplo el sector automotriz. En cambio, los sectores que están más complicados son los que están sometidos a costos transaccionales. Porque si uno tiene un esquema en el cual financia el déficit con endeudamiento, eso genera una oferta de dólares excedentes y esto está generando una expectativa de un dólar que se mueve muy por debajo de la tasa de inflación. Eso hace que los costos en dólares aumenten. Por lo tanto, quienes están, por ejemplo, en el sector textil, en el sector metalmecánico, en calzado y demás, se encuentran con dificultades crecientes para competir. También se ve en las economías regionales, por ejemplo, en el sector vitivinícola. 

El consumo es la gran incógnita y esperanza: ¿están dadas las chances para que arranque en segundo trimestre?

Sí, pero despacito (risas).

¿De qué depende?

La diferencia contra el año pasado es que no tendremos devaluación ni que tengamos que sufrir los errores que hubo en la unificación cambiaria, ya que la pérdida que hubo en el primer trimestre del año pasado no se recuperó. Entonces, este año, esa pérdida de entre siete y ocho puntos que tuviste el año pasado en términos de salario real no la vas a tener. La respuesta final en materia de consumo, la vamos a tener en los próximos sesenta días con el nivel de paritarias.

¿Qué nivel de aumento en las paritarias esperás?

Yo veo los aumentos alrededor de 24 por ciento, pero como es de abril a fin de año el costo salarial puede aumentar un 26 por ciento si uno lo ve compuesto con todos los aumentos. Con la tasa de inflación nos pondrá en un 23 por ciento para todo el año.

En la charla remarcabas la necesidad de un plan integral. A esta altura del partido, con un Gobierno que se caracteriza por el gradualismo y una estrategia del paso a paso, ¿qué posibilidades hay de un plan integral?

Siempre se puede hacer un plan integral. También en este momento. Pero se necesita un lugar donde haya gente que esté pensando la economía de manera sistémica y no de forma de compartimientos estancos.

¿La economía está encaminada a un rebote o, como esperan muchos, hacia una base de un crecimiento sustentable?

Como dicen en inglés, “el jurado todavía está deliberando” (risas). Por ahora, lo que vemos es un rebote. Sobre todo en el segundo y tercer trimestre vamos a ver buenos números, porque la base de comparación es muy baja. En cambio, el cuarto trimestre no va a ser tan bueno. La clave hacia delante es que el programa económico nos brinde un horizonte. Por ejemplo, hay un horizonte de reforma impositiva. Entonces, ¿qué va a pasar con esa reforma impositiva?, ¿qué costos va a afectar? Además, el ministro (N.d.R.: Nicolás Dujovne) ya dijo que la reforma recién llegará en 2018. Eso genera la incertidumbre de cómo se va a seguir financiando el déficit. Porque, si este se sigue financiando con deuda en dólares. Para no financiarlo vía el Banco Central se podría generar un mercado de capitales en pesos, que permita no tener un exceso de dólares que está apreciando el tipo de cambio. Entonces, la clave es cómo desarrollo el mercado de capitales en pesos, que de hecho está creciendo de manera importante, como para poder asistir en esa financiación. En resumen, todavía hay muchos signos de interrogación como para decir que viene. Hoy por hoy, lo que sí podemos es decir es que habrá un rebote selectivo. Sobre esa base dependerá de lo que haga el Gobierno si realmente habrá un crecimiento sostenible en el tiempo o no.

La inversión tan esperada desde el segundo semestre de 2016, ¿cuándo puede llegar a concretarse este año?

En términos macro, la inversión tendrá un número positivo. Probablemente, en torno al 5 ó 6 por ciento. Esto va a estar vinculado a Construcción y Obra Pública, donde ya se ven despachos de asfalto que han crecido un 118 por ciento en estos últimos meses. Pero también hay que recordar que son inversiones selectivas, que no van a tener un impacto multiplicador en toda la economía. Con eso se verá una inversión del seis por ciento, pero en cuanto a su impacto en la economía, será ralentizado.

¿Qué impacto puede tener eso sobre la tasa de inflación y el tipo de cambio atrasado?

Para no entrar en esa discusión de si hay o no atraso acuñé el término “desalineado” (risas). O sea, la inflación va con una pendiente y el tipo de cambio va con otra pendiente.

¿Cuál es la mayor amenaza para el mundo de los negocios locales?

La mayor amenaza es que esto sea un rebote y que no hayamos iniciado un proceso de crecimiento.

¿Cómo se evita el impacto de la tan mencionada ola de importaciones?

Coincido que no hay tal ola de importaciones. Pero sí que hay un impacto fuerte de acuerdo al sector. Por ejemplo, si uno está en el sector textil, está embromado. Y eso tiene que ver, como dijimos recién, con la estructura de financiar el déficit con exceso de endeudamiento. Eso genera un dólar flat. Es un efecto no deseado. O sea, con un presidente que fue empresario no creo que haya sido su voluntad tener un tipo de cambio atrasado, pero en esta estrategia del paso a paso ese fue el resultado, con lo cual lo que habría que hacer -y esto no debe tomarse como una recomendación- pero si esto es un dato de la realidad que no se puede modificar y se quiere buscar cómo financiarlo más localmente en pesos y evitar menos afluencia de dólares y, además, encarar la baja del déficit fiscal, en el mientras tanto: hay que hacer administración de comercio. Y eso significa, ir regulando por cantidades. No es lo que a mí me gustaría, pero es lo que la realidad, hoy, impone.



Fuente: Apertura